“EL AMOR EXISTE”, FORO HIRÁN SÁNCHEZ, ANTES CAJA NEGRA DEL TEATRO DE LA CIUDAD
Por Jossy Díaz / 14 de julio 2026
¿Has escuchado hablar de la Caja Negra del Teatro de la Ciudad? ¿Te ha tocado asistir a algún espectáculo en este espacio?
Su nombre no es una metáfora: se trata, literalmente, de una sala con paredes y piso completamente pintados de negro.

A simple vista podría parecer un espacio sencillo, casi vacío. Pero para los creadores es todo lo contrario: una especie de juguete escénico con posibilidades casi infinitas.
La Caja Negra permite que cada montaje invente su propio mundo. Puede convertirse en auditorio, arena, pasarela, escenario abierto o en un espacio completamente libre donde el público y los artistas comparten la misma respiración. Ahí, la cercanía transforma la experiencia; la luz se vuelve personaje, el sonido se vuelve atmósfera y cada función puede modificar por completo la manera en que habitamos el teatro.
Hoy, este espacio inicia una nueva etapa con un nombre que lo llena de memoria: Foro Hirán Sánchez, en honor al actor, director, productor, promotor y maestro de teatro que dejó una huella profunda en las artes escénicas de Cancún y Quintana Roo.

¿Quién fue Hirán Sánchez Esparza?
Nombrar un foro en su honor no solamente reconoce su trayectoria, también mantiene viva su presencia y su esencia en el lugar al que perteneció: el escenario.
Hirán Sánchez nació el 26 de abril de 1973 en la Ciudad de México y falleció el 17 de abril de 2023. Lo acompañó hasta el último día una frase que se convirtió en su manera de mirar el mundo: “El amor existe”.
Y quizá esa sea también la mejor forma de comprender su historia.
Hirán se formó directamente sobre las tablas, enfrentándose al público, aprendiendo de cada función y complementando su experiencia con cursos impartidos por reconocidos maestros nacionales como Leonardo Kosta, Emilio Carballido, Fidel Monroy, Farahilda Sevilla y Antonio González Caballero, así como por los maestros internacionales Albio Paz y Jack Warner.
Durante sus 27 años de carrera participó en más de 215 obras como actor y director. Fue invitado a cinco muestras nacionales de teatro, realizó giras por Cuba y Chile, participó en diez cortometrajes nacionales e internacionales y formó parte de tres programas nacionales de Teatro Escolar desarrollados en Mérida y Cancún.
Se integró al grupo de teatro La Bambalina en 1993 y al proyecto Cuenta Cuentos en 1997. Dirigió la compañía El Monociclo de la Universidad Tecnológica de Cancún de 2009 a 2017; fue maestro del taller de teatro de la Casa de la Cultura de Cancún durante 16 años, de 2004 a 2020; coordinó los talleres del Centro Cultural Oasis de Fundación Oasis y encabezó la Caravana Cultural de la Casa de la Cultura de Cancún.
Hay un detalle de su trayectoria que parece escrito con la estructura de una obra. Su primer montaje con La Bambalina fue una pastorela y su última participación sobre el escenario también fue una pastorela: “La diabla tiene el poder”. Como si el teatro hubiera cerrado el círculo, devolviéndolo al mismo punto desde donde comenzó su camino y justo a pocos días de celebrar un nuevo cumpleaños.
Ahora su nombre permanece en un foro que representa, precisamente, la libertad de crear. Un escenario que nunca es el mismo.

El Foro Hirán Sánchez conserva la esencia de la tradicional caja negra: paredes y piso completamente oscuros que permiten desaparecer visualmente el entorno y concentrar toda la atención en los cuerpos, la iluminación, el sonido y la historia.
A diferencia de un teatro convencional, este espacio no impone una sola manera de mirar. Sus tarimas, sillas, telones y equipos pueden moverse de acuerdo con las necesidades de cada montaje, haciendo que el foro cambie por completo de una función a otra.
Puede utilizarse a la italiana, con el público sentado frente al escenario, como sucede en un auditorio tradicional. También puede convertirse en un escenario circular o de arena, en el que los espectadores rodean completamente la zona de actuación, un formato utilizado durante la Muestra Nacional de Teatro.
Otra de sus posibilidades es la disposición de pasarela, donde el escenario se extiende entre la audiencia y permite una relación mucho más cercana con los intérpretes.
También puede adaptarse en forma de herradura o escenario abierto, ocupando no solamente la parte frontal, sino también los laterales del espacio.
Incluso puede prescindir completamente de tarimas y sillas, dejando una superficie libre para experiencias inmersivas, propuestas de danza, conciertos, talleres o montajes que buscan borrar la frontera entre artistas y espectadores.
La disposición elegida determina su capacidad, que puede alcanzar un aforo máximo aproximado de 110 personas sentadas. Esa dimensión es parte de su encanto: el público no observa desde lejos, sino que comparte el mismo aire, escucha cada respiración y percibe hasta el movimiento más pequeño.
La luz también cuenta historias
En una caja negra, la iluminación deja de ser únicamente un recurso técnico para convertirse en parte de la dramaturgia.

En la zona alta del foro, conocida como parrilla, se encuentran distintos equipos de iluminación: cabezas móviles, luces de piso, cenitales y otros dispositivos que permiten construir atmósferas, delimitar espacios y transformar por completo la percepción del escenario.
Una muestra de su capacidad fue la presentación de “Lux: Ecos del Fuego”, una propuesta que exigió un diseño lumínico creativo y diferente, demostrando que la luz también puede ser intérprete, escenografía y lenguaje.
El foro cuenta además con drapería y telones que pueden colocarse de acuerdo con las necesidades de cada producción. Mediante el uso de piernas teatrales es posible crear una disposición conocida como “a la alemana”, utilizada también durante la Muestra Nacional de Teatro.
Su acústica es otra de sus fortalezas. Al tratarse de un espacio cerrado y controlado, el sonido llega al público con mayor claridad. El recinto también dispone de bocinas, bafles y equipo adaptable para conciertos, obras teatrales y experiencias sonoras.
Un nombre que seguirá entrando a escena
El Foro Hirán Sánchez no será solamente una placa colocada en la entrada de un recinto, será un nombre que mencionaremos en cada función que ahí se realice, un nombre que escucharán nuevas generaciones de actores, bailarines, músicos, directores y espectadores, incluso quienes no tuvieron la oportunidad de conocerlo.
La antigua Caja Negra del Teatro de la Ciudad comienza así una nueva etapa. Conserva su oscuridad, su intimidad y su capacidad de transformarse, pero ahora tiene un nombre que la llena de memoria.
Cada obra presentada ahí abrirá la posibilidad de preguntar quién fue Hirán Sánchez y por qué un espacio escénico lleva su nombre y mientras eso suceda, Hirán seguirá presente y su íconica frase seguirá haciendo eco “el amor existe”.