DEFINITIVO, CANCÚN ES MUCHO MÁS QUE SOL, PLAYA Y VIDA NOCTURNA… ¡YA VIENE EL FESTIVAL DE DANZAS NEGRAS!
Jossy Díaz
En su más reciente historia cultural, Cancún primero recibió la Muestra Nacional de Teatro, luego el Festival de Monólogos Teatro a una Sola Voz, ahora la danza voltea la mirada hacia el sureste… cada vez que Cancún es elegido como sede de un gran encuentro artístico, siento que damos un paso más para mostrarle a México que nuestra ciudad es mucho más que sol, playas y vida nocturna. Cancún también tiene un público que ama el arte, escenarios dispuestos a recibir nuevas historias y mucho talento humano que trabaja todos los días para acercarnos propuestas de gran calidad.
Lo vivimos con la Muestra Nacional de Teatro, cuando rompimos récord de asistencia y recibimos proyectos procedentes de diferentes estados de la República Mexicana. Durante esos días, nuestros teatros se llenaron de historias, diálogos y distintas formas de mirar el mundo.
Recientemente, también tuvimos la fortuna de albergar durante siete días el Festival de Monólogos Teatro a Una Sola Voz. Cada función nos permitió encontrarnos frente a frente con intérpretes capaces de llenar el escenario únicamente con su cuerpo, su voz y su capacidad para conmovernos.
Ahora Cancún vuelve a ser elegido, esta vez por la Coordinación Nacional de Danza, para recibir la segunda edición del Festival Danzas Negras: Reflexiones Afrocaribeñas 2026, un encuentro pionero que llegará del 6 al 12 de agosto.

Y quiero detenerme un momento en lo que esto representa.
No se trata solamente de tener funciones de danza en nuestros teatros. Este festival nos propone reconocer, visibilizar y celebrar las raíces afrodescendientes que también forman parte de nuestra historia y de nuestra identidad caribeña, aunque muchas veces no nos detengamos a mirarlas o que fueron invisibilizadas durante muchos años.
El encuentro comenzará el 1 de agosto en la Ciudad de México y posteriormente trasladará parte de su programación a Cancún. En conjunto, reunirá a más de 300 artistas, 29 compañías y 50 actividades distribuidas en 11 sedes de ambas ciudades.
“Es un festival pionero, dedicado a las danzas negras. Sabemos que las identidades afromexicanas fueron reconocidas recientemente por la Constitución y que México tiene mucho que aprender en torno a las danzas negras y a la matriz negra mexicana”, afirmó el doctor Alonso Alarcón Múgica, director de la Coordinación Nacional de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, quien recientemente visitó Cancún para anunciar en rueda de prensa este gran evento.

Sus palabras nos invitan a comprender que el festival va mucho más allá del espectáculo. Será un espacio para aprender, dialogar y reconocernos por medio del cuerpo, la música y el movimiento.
“Por ello es importante tener espacios para visibilizar y practicar estas danzas, para que nuestros públicos se reconozcan como afroamericanos, afromexicanos y afrocaribeños, y podamos dialogar”, expresó.
Esa posibilidad de reconocernos me parece uno de los mayores valores del encuentro. Vivimos en el Caribe mexicano, en una región construida por muchas culturas, migraciones, memorias y herencias. Abrir nuestros escenarios a las danzas negras también significa preguntarnos quiénes somos, de dónde vienen nuestros ritmos y cuántas historias sobreviven en nuestra manera de bailar, celebrar y reunirnos.
El festival es presentado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el INBAL, a través de la Coordinación Nacional de Danza, en colaboración con el Instituto de la Cultura y las Artes del Municipio de Benito Juárez, dirigido por Carlos López Jiménez, pieza medular en todo este crecimiento cultural que vive Cancún en la actualidad.
La programación en Cancún comenzará el jueves 6 de agosto en el Teatro de la Ciudad, con Argelia Arreola y la Corporación de Danza Dinastía Negra de Marino Sánchez Cuesta, procedente de Colombia.

También tendremos la oportunidad de conocer el trabajo de Syla Danse Académie y Ronaldson Sylla, de Haití, quienes se presentarán en el Parque de las Palapas, uno de los espacios más entrañables y representativos de nuestra ciudad.
El Teatro 8 de Octubre recibirá un conversatorio con Jorge Brooks y Marilyn Garbey, de Cuba, mientras que la doctora Doris Careaga impartirá, en el Centro Cultural de las Artes, un taller vivencial y una conferencia-degustación de tamales afromexicanos. Porque la memoria de un pueblo también puede transmitirse mediante sus sabores, sus aromas y los alimentos que se comparten alrededor de una mesa.
Greissy Vecchionacce, de Venezuela; la agrupación Prisma, de Cuba; Peter Levi, de Brasil, y Zaira Lobato, de Chiapas, llevarán sus propuestas al Teatro 8 de Octubre y al Foro Hirán Sánchez, Caja Negra.
Asimismo, el Centro Coreográfico de Río de Janeiro, bajo la dirección de Diego Dantas, ofrecerá un taller abierto de comparsas de carnaval, luego de que él ha hecho por muchos años el considero, el carnaval más importante y vistoso del mundo.

La clausura se realizará el miércoles 12 de agosto en el Teatro de la Ciudad con Jóvenes Zapateadores. La agrupación veracruzana presentará “Hombres de tierra” y la celebración concluirá con una fiesta carnavalera que seguramente nos dejará una experiencia llena de música, color y movimiento.
Se espera la asistencia de más de 10 mil almas que quieran conocer, reconocer y aprender de las negritudes, sus bailes y su historia. Ojalá seamos muchos más, porque la permanencia de estos festivales también depende de nosotros: de ocupar las butacas, participar en los talleres, acudir a los espacios públicos y permitir que nuestras niñas, niños y jóvenes conozcan otras expresiones culturales.
Como periodista y amante del arte, me emociona ver que Cancún se consolida como una ciudad capaz de recibir grandes encuentros escénicos. Pero también creo que cada festival nos deja una responsabilidad: no permitir que las actividades pasen frente a nosotros como una fecha más en la cartelera.
Del 6 al 12 de agosto tendremos la oportunidad de mirar hacia nuestras raíces, escuchar otras voces del Caribe y reconocer la fuerza de la herencia africana que permanece viva en el movimiento, la música y la memoria.
Cancún ya fue elegido como sede. Ahora nos corresponde elegir ser parte de esta celebración.