CUANDO EL ARTE NOS INVITA A CUIDAR EL PARAÍSO QUE HABITAMOS
Por Jossy Díaz / 26 de octubre 2026
El XVI Coloquio Nacional del Seminario de Cultura Mexicana llegó por primera vez a Cancún con un tema que nos toca a todos: el cambio climático. Un encuentro que nos invita a descubrir cómo la cultura, la ciencia y el arte pueden ayudarnos a mirar de otra manera el lugar donde vivimos.

Hay temas que parecen pertenecer a espacios muy distintos y que uno no cabe dentro del otro, hasta que encontramos el punto donde se encuentran y nos cae el veinte. El arte y el cambio climático podrían parecer uno de esos casos, pero basta detenernos un momento para descubrir que tienen mucho en común: ambos pueden despertar emociones, provocar preguntas y hacernos ver aquello que, por cotidiano, a veces dejamos de valorar.
De eso va una de las reflexiones que nos deja la llegada del XVI Coloquio Nacional del Seminario de Cultura Mexicana a Cancún. Por primera vez, nuestra ciudad recibe este encuentro, organizado por la Corresponsalía Cancún con el apoyo del Ayuntamiento del Municipio de Benito Juárez y del Instituto Municipal de la Cultura y las Artes, para poner sobre la mesa un tema que merece toda nuestra atención: el cambio climático.
Fundado en 1942, el Seminario de Cultura Mexicana ha dedicado más de ocho décadas a compartir conocimientos y reunir a destacadas personalidades de las artes, las ciencias y las humanidades. Que este coloquio haya llegado al Caribe mexicano representa una oportunidad para acercarnos a distintas voces expertas y comprender mejor los desafíos que enfrenta nuestro planeta.

Pero ¿por qué hablar de cambio climático en un teatro? ¿Qué puede aportar un recinto cultural a una conversación que suele relacionarse con investigaciones científicas, estadísticas y políticas ambientales?
Quizá la respuesta esté en lo que sucede cuando el arte consigue tocarnos. Una obra de teatro puede llevarnos a mirar una realidad desde otra perspectiva; una fotografía puede recordarnos la belleza de un paisaje amenazado, y una canción puede despertar emociones que nos conectan con la naturaleza. El arte tiene esa capacidad de acercar los grandes temas a nuestra vida, de convertirlos en historias que podemos sentir y comprender.
La ciencia nos ayuda a entender qué está ocurriendo con el planeta; el arte puede ayudarnos a preguntarnos qué significa para nosotros y qué estamos dispuestos a hacer para cuidarlo. No se trata de sustituir una disciplina por otra, sino de permitir que el conocimiento y la sensibilidad se encuentren para generar conciencia.
Y en Cancún, esa conversación tiene un significado especial.
Vivimos rodeados de paisajes que millones de personas sueñan con conocer. El azul del mar Caribe, las playas, los manglares y la riqueza natural de nuestra región forman parte de esa identidad que compartimos con quienes llegan de otras partes del mundo. A veces, de tanto tenerlos cerca, olvidamos lo extraordinario que es poder disfrutarlos.

¿Te has detenido alguna vez a pensar cómo sería Cancún sin ese mar que nos regala tardes de descanso, sin sus playas, sin esos amaneceres y atardeceres purpurinos o sin la riqueza de los ecosistemas que hacen único a este rincón del Caribe mexicano?
La pregunta puede parecer sencilla, pero nos recuerda algo importante: los paisajes que hoy disfrutamos no están garantizados para siempre. Cuidarlos requiere conocimiento, compromiso y pequeñas decisiones que, sumadas, pueden hacer una diferencia.
No hace falta realizar grandes hazañas para comenzar. Evitar dejar residuos en la playa, reducir el uso de plásticos, cuidar el agua y respetar la flora y la fauna son acciones cotidianas que ayudan a construir una relación más responsable con nuestro entorno. Son pequeños granitos de arena que cobran sentido cuando muchas personas deciden aportar.

Porque tener un paraíso también implica una responsabilidad. No basta con presumir sus bellezas en fotografías o compartirlas con quienes nos visitan; es necesario procurar que sigan ahí para las próximas generaciones.
Por eso resulta tan interesante que un recinto cultural abra sus puertas a un coloquio dedicado al cambio climático. La cultura no solamente está en los espectáculos que disfrutamos o en las exposiciones que recorremos. También está en la manera en que una sociedad comprende su entorno, transmite sus conocimientos y decide qué valores quiere compartir con quienes vienen detrás.
El XVI Coloquio Nacional del Seminario de Cultura Mexicana logra justamente ese encuentro entre disciplinas, con especialistas que, desde sus respectivos campos, aportan herramientas para comprender mejor nuestro planeta y los retos ambientales de nuestro tiempo.

Grandes charlas se dieron el pasado 22 y 23 de octubre en el Teatro de la Ciudad, pero quedan aún muchas actividades por disfrutar, enmarcadas en este gran evento donde el conocimiento y el diálogo tienen un espacio para encontrarse con una comunidad que también tiene mucho que aportar a esta conversación.
Tenemos un solo planeta y una vida para disfrutarlo. Qué fortuna poder seguir contemplando un atardecer frente al mar, sentir la brisa del Caribe y compartir con otras personas la belleza de Cancún. Que esas experiencias sigan formando parte de nuestra historia depende, también, de lo que hagamos hoy.
Y si el arte puede ayudarnos a mirar con más atención, la ciencia a comprender lo que sucede y la cultura a encontrarnos como sociedad, entonces vale la pena que estos temas ocupen un lugar en nuestros escenarios.
