CELEBRAMOS EL SUEÑO DE UNA COMUNIDAD, LA UNIÓN DE VOLUNTADES Y MUCHA PASIÓN DETRÁS DEL ARTE Y LA CULTURA

Por Jossy Díaz / 30 de septiembre 2026

Cancún está de manteles largos, ya son tres años de la creación de las Compañías Municipales y dos que tenemos, habitamos y vivimos nuestro propio Teatro de la Ciudad, sucesos que marcan una nueva etapa para Cancún: la de una ciudad que no solo recibe grandes espectáculos, sino que también los crea, los sostiene, los pide y llena sus butacas.

Este 3.2 no se celebra solo como una fecha más, si no que podemos mirar este tiempo todo lo que ha cambiado en el camino hacia este festejo.
Hace tres años, Carlos López Jiménez puso la propuesta de crear compañías municipales, algo que parecía lejano y complejo, pero que gracias a la dedicación, trabajo y sobre todo a la confianza que depositaron en nuestro director del Instituto de la Cultura y las Artes de Cancún, comenzaron a caminar las Compañías Municipales y hace dos abrió sus puertas el Teatro de la Ciudad, un recinto que durante décadas fue un sueño para quienes trabajamos, vivimos y apostamos por la cultura en esta ciudad. Hoy ese sueño no solo existe: vive, respira, tiene temporadas, tiene artistas, tiene público y, sobre todo, tiene butacas ocupadas. Y eso, para Cancún, significa mucho.

Porque basta mirar una cartelera de estos últimos años para entender que algo está sucediendo. Cancún comienza a ser visto con otros ojos: no solamente como un destino turístico, sino como un punto de encuentro para el arte y la cultura, un epicentro capaz de recibir espectáculos nacionales e internacionales, pero también de mostrar el enorme talento que existe aquí.

Miles de personas han pasado ya por las salas y espacios culturales del municipio, han aplaudido teatro, música, danza, conciertos, encuentros, festivales, exposiciones y propuestas que han encontrado en Cancún un público dispuesto a escucharlas, mirarlas y disfrutarlas; justo eso ha permeado en lo más valioso que tiene el teatro, el público mismo.

El espectador cancunense se ha vuelto más exigente. Busca la cartelera, pregunta qué viene, compara propuestas, espera producciones de calidad y, cuando encuentra algo que le interesa, llena las salas y comparte la emoción que se lleva tras cruzar la puerta. Y eso también está generando una nueva costumbre: la de consumir arte local, la de reconocer a nuestros artistas, la de entender que una función comienza a una hora determinada y que llegar temprano puede hacer la diferencia para conseguir un acceso.

Son pequeños hábitos que durante muchos años parecían difíciles de construir porque no existían las condiciones para hacerlo. No había un recinto municipal con temporadas permanentes. No había una programación sostenida de compañías propias. No había tantos espacios abiertos a la creación y al encuentro. Hoy los hay y Cancún está aprendiendo a habitarlos.

Actualmente, el municipio cuenta con cinco Compañías Municipales: Teatro, Coro y Ballet Folclórico, que celebran tres años de trabajo y han cosechado importantes reconocimientos, incluso en escenarios internacionales; además de la Orquesta de Cámara y el Coro Infantil Municipal, dos agrupaciones de reciente creación que amplían todavía más las posibilidades para nuestros artistas y, especialmente, para las nuevas generaciones.

Para quienes hemos seguido de cerca la vida cultural de Cancún, ver una compañía municipal salir a escena y encontrar una sala llena tiene un significado especial. Porque detrás de cada presentación hay ensayos, disciplina, horas de trabajo, formación, vestuario, producción y, sobre todo, artistas que decidieron hacer de esta ciudad su escenario.

Y detrás de cada butaca ocupada hay también muchas historias.

Una familia que llevó a sus hijos por primera vez al teatro. Un niño que descubrió que quiere tocar un instrumento. Una adolescente que encontró en la danza una forma de expresarse. Alguien que quizá nunca había visto una obra teatral y que ahora busca qué función sigue. Un espectador que comenzó asistiendo por curiosidad y terminó convirtiéndose en público habitual.

Ahí está quizá uno de los mayores logros: crear público también es hacer cultura.

El Teatro de la Ciudad cumple dos años y su historia es todavía joven, pero su presencia ya es imposible de ignorar. Durante décadas se habló de la necesidad de contar con un recinto digno para las artes escénicas en Cancún. Hoy ese espacio está aquí y se ha convertido en una casa para artistas, creadores y espectadores.
A su alrededor ha crecido un circuito que permite que la actividad cultural tenga distintos escenarios y posibilidades: el Foro Hirán Sánchez, la Caja Negra, Núcleo Yaxil, la Librería del Teatro, el Café de Cancún y los salones del Centro Cultural de las Artes son parte de esta nueva geografía cultural que poco a poco hemos aprendido a reconocer como nuestra y que de manera emotiva, podemos decir que estos espacios están vivos.

Porque un recinto cultural no se construye solamente con paredes, luces, butacas y equipo técnico. Un recinto se construye con personas. Con quienes llegan a ensayar, con quienes suben al escenario, con quienes trabajan detrás de él y, fundamentalmente, con quienes se sientan frente a él. Son esas miles y miles de personas las que mantienen encendido el motor.

Por eso este aniversario no habla únicamente de edificios ni de compañías. Habla de una ciudad que está cambiando su relación con el arte. De una ciudad que comienza a entender que la cultura también forma parte de su identidad. De un Cancún que durante mucho tiempo fue conocido por sus playas, sus hoteles y su enorme vocación turística, pero que hoy puede presumir también de artistas, compañías, escenarios, temporadas y espectadores.

Si en apenas tres años hemos visto crecer a las compañías municipales y en dos años hemos visto al Teatro de la Ciudad convertirse en un punto de encuentro para miles de personas, seguramente hay muchas sorpresas por delante, porque esas niñas y niños que hoy ocupan una butaca, mañana podrían ser los que estén en el escenario.

Porque cada vez hay más público que pregunta: ¿qué hay esta semana en la cartelera?, esto es señal que algo cambió, así que celebremos este cambio, no dejemos que esta luz que ahora ilumina a las compañías y al teatro en su fiesta de aniversario se apague, y ¿cómo logarlo?

Siendo puntuales, llenando esas butacas, compartiendo la cartelera y lo mejor disfrutando esto que es nuestro y que ya nadie nos quita.